sábado, 7 de enero de 2017

Inconclusa

No estoy segura si podré definirme.
Esta noche es trunca
y mis ojos, a través del espejo
no distinguen el brillo
que me mira.
Sin embargo, afirmo sin dudas:

En otra vida fui tambor de negra danza
fui lágrima china congelada por el viento.
En otra vida fui soldada sin idioma
fui recolectora de hierbas.

También fui estanque tibio y sucio
fui herencia sin heredera
fui río seco de tiempo
y me arrancaron fresca de la rama.

Fui voz
bañé la cosecha de esperanza
fui la muerte quebrando unos huesos
fui niña y giré hasta vomitar.

Fui hacha afilada y fría
fui prendida melancolía
fui arcilla ardiente en el horno
fui un ayer que ya no valía.

En todas
fui mujer.
Con forma de mujer
con estrella de mujer
con sangre de mujer
y puños de mujer
húmeda.

Aún, insegura sobre el hoy
preguntando por mi piel y mis entrañas
los ruidos de lo que fui truenan
para que no olvide lo que aprendí
para que no lo des-aprenda.

martes, 29 de noviembre de 2016

Nadie salva


Nada me salva.
No me salvan los jacarandás
las nubes esponjosas que sopla el viento
los museos
los días de sol y piel desnuda
los charcos.
Un naipe sucio tirado en una esquina
no es una señal
como tampoco, hoy
el oscurecer de la luna
nada me salva.

Nadie me salva.
No me salva una niña hamacándose en una plaza
no me salva el kioskero que me da el vuelto en caramelos
no me salva el profesor, ni la secretaria
no me salva quien me ama
quien me extraña
ni siquiera quien me odia
Nadie me salva.

Nadie me va a resolver nada
ni ayer
ni hoy
ni mañana
tampoco cuando todo marche bien
y parezca que me sonríen todas la chicas que caminan por la cuadra
No, nadie me va a resolver nada
aunque ande de buena racha.

No me salvaron los ojos de aquel pibe en bicicleta
esa tarde ligera
cuando el mundo era un lugar interesante
y yo me veía parecida a esa mujer que soñaba

No me salvarían hoy
que soy este nido vacío
con tierra muerta que no apaña
a las semillas o a los bichos
tierra seca hecha de hastío
de mi propio miedo
de silencio y frio

No me salvaron mis amigas
Mi vieja nunca supo de qué salvarme
No me salva el amor ni la carcajada
ni el sexo ni el alcohol
ni los brazos de mi hermana

si supiera rezar le pediría
a todas las diosas que me miran
que me salven de esperar a que me salven
y que lo más pronto posible
me enseñen a matar
y me regalen un hacha.






lunes, 31 de octubre de 2016

ni un segundo

Es así
Estoy estallada, sola, prendida fuego
Muerta de hambre en el desierto
No quiero nada de tanto querer tanto y lo poco que pedía perdió sentido en el incendio
De repente todo es difícil
Comer, caminar, hablar, tocarse, amar
Amar amar amar
Y la piel se me contrae
Y los ojos se me oscurecen
Y hay un grito ronco naciendo desde la boca del estómago
Lleno de viento y de sangre
Pero no sé qué quiero gritar

Entonces no grito.
Me duelen las tetas
Bailo enloquecida contra todos los monstruos de la noche
Como no alcanza me hundo en la noche, me sumerjo, tomo su forma. Busco soñarla. Nada.
Una piba muy linda y muy lejana me aconsejó anotar los sueños y sobre todo
bancarse no entender un carajo.
Yo tengo ganas de invitarla a dormir pero me quedé sin lengua para lamerla y desde entonces
todo tiene gusto a que me falta un pedazo.

-Disculpame la redundancia y la lejanía y el corazón gélido lleno de matorrales que gritan y se agitan y el nudo de agua en la garganta y el no ser más que un adentro desde que te caíste en mí-

A veces no sé contra qué peleo cuando termino sola llorando lágrimas más saladas que el gusto que me falta cuando me toca alguien que no sos vos

A veces no me banco la espesura de este yeite
Y no te soporto
y menos a ella (ni chance)
mucho menos a el, que es más insistente que la mierda y me busca hasta que me saca las tripas.
Pero al pedo porque las tripas ya rugen por vos
ya estoy al horno ya me tiré al agua ya casi que me ahogo y es "matarse y quererse matar / matarse y quererse" como canta Sara He.

A veces no sé que me pasa cuando pienso que hasta ayer era una piba estructuralmente simple bastante barroca -sí- pero todo legal todo llanura no había tanto mambo

Y hoy soy un nido de plumas azules
Mil serpientes que se tocan
Una puerta pesada de madera podrida
El umbral del abismo
Una pregunta en otro idioma
La efervescencia de la ira
Las dagas de dos ojos lastimados
Un estanque más profundo que el sueño
Unas ganas contenidas de,
de...

¿A qué voy con todo esto?
Todas queremos que sea más facil
Todas queremos que duela menos
Que sea más limpio, más claro
Que tenga mejor tiempo
Que no nos arroje contra las piedras una oleada enorme de
Vos.
Pero qué vamos a hacerle.
Somos el huracán.
Nos desangramos
Nos arde el cuero y chillamos de dolor
Nos quema, siempre nos quema
Y siempre es un fuego que está del otro lado del frasco.

miércoles, 12 de octubre de 2016

anecdotario romano parte i



La estoy idealizando

La hoja que cae
no es la mirada de una mujer
que me sonríe
ni su boca tenue, abierta
que se me derrama.
Es la hoja que cae.
Es la
hoja
que
cae.

martes, 5 de julio de 2016

No hay dónde regresar

Tu hermosa,
delicada sensibilidad,
de flores y desierto
Aída.
La lengua y el aire
danzan tu nombre
Levitan en tu cielo
Aída.
cómo no buscar tu boca río fresco
bajo la sierra
Cómo no sonreír tu risa
mujer que camina
adornada de guerra.
Aída...Aída...
Allí donde la luz se hace melodía
Aída...Aída.
Dame el viento huracanado
de tu pasión
como un cuchillo,
una diatriba.

domingo, 5 de junio de 2016

Soy vulnerable

me arde la cara y me enojo y puteo y sufro en silencio la violencia de lo que digo y me arrepiento y me inclino me enrosco me reprimo y me destruyo me contamino me lloro entera y después me miro y me limpio la cara y sonrío y puteo y respiro la brisa y luego me animo parece que ahí sale y mando y dirijo me siento una reina me disfruto y me mimo pero viene la culpa la envidia la mentira y yo atornillo e investigo y existe en mi un asesino todo en el mundo me pesa toda la gente me asfixia y ahí me caen las fichas lo pequeño y lo fino lo sucio y lo vivo y ahi me deprimo y me mareo y me arde la cara y me enojo y puteo y sufro en silencio la violencia de lo que digo...


miércoles, 4 de mayo de 2016

No me quiero poner en pajera

Con cinco minutos
de tus ojos de lirio
podríamos recrear
el primer fuego que vio
el humano
y recordar sí, -volver-a-pasar-por-el-alma-
la sensación de inmensidad galáctica y de pequeñez microscópica
que nos habita constantemente
como en una lucha de gladiadores
cuando lo miramos crepitar y después
clavamos los ojos en el infinito
de puntos blancos explotando
arriba en el aire.

y de yapa matarnos a besos
¿no?