le rezo a la diosa
ya planté lavanda
ruda y eneldo
ya aprendí de las brujas
que nunca me mecieron
Ví a las sacerdotisas construir liras
con trenzas y cuentos
le rezo a la diosa, la única luz
la luna que refleja al sol en su cintura
la que le pone el cuerpo
la que abre los ríos de la sangre
con entendimiento,
con secreto.
No me sirve tu machodios
que se disfraza de diosa para reinar
No me sirve un dios que no se desangre
sin morir jamaś
No me sirve que traiga rayo
cuando hay huerto, equilibrio, cantar
Le rezo a a diosa
ya viene mi hora
voy a saltar.
lunes, 16 de noviembre de 2015
jueves, 8 de octubre de 2015
Ritual
La mujer en la sombra trenza su cabello de sol y trigo. Lo trenza con paciencia y agua de lágrima.
Sus manos oscuras de cortes y tierra preñada repiten el movimiento de forma constante,
como pies que caminan, como panza que ríe.
La mujer en la sombra trenza su cabello y se vuelve fuego de magias antiguas.
La trenza la transporta a la frescura del árbol erguido.
Ya no hay sombra en esa mujer.
Nunca hay sombra en la danza entre el sol y el trigo.
jueves, 1 de octubre de 2015
Fantástica
Estoy buscando la magia.
Un día escribí sobre su titilar,
encapsulado en vasos plásticos con café
y paradas de colectivos.
Estoy buscándola
para que nos sentemos, mate de por medio
y confesarle que la amo
que he vivido triste
pensando que vivir era otra cosa
y no magia, invencible, victoriosa
bailoteando en las polleras largas y azules
de mujeres de viento
o en el rulo sucio, pegoteado
de un niño que se ríe.
Yo sé que anda por ahí
escondiéndose en las esquinas
jugando a la mancha con las estaciones
envolviéndome en mi pintorcito del jardín
trenzando mi pelo, despeinando mi flequillo
y mirando por el hueco
que dejaba algún diente que perdí.
En cierto momento la encontré en algún libro
mientras el sol giraba en el patio de baldosas
o se transformaba en rayo de luz polvoriento
filtrándose por la persiana baja.
Después siguió corriendo y yo seguí
medio encantada medio perdida
y la sorprendí en un disco
que me hizo volar noches enteras
o en el beso de lluvia de mi amor florecido.
Quiero encontrarla y seguir toda encantada
-ya no perdida-
maravillada de su frescura insaciable
y del rojo que deja
en mis labios asombrados.
Magia,
nos toparemos pronto.
Me lo dice algún lunar
de mi agotada lágrima
que entre risas y ajenidades
no cesa de buscarte.
Un día escribí sobre su titilar,
encapsulado en vasos plásticos con café
y paradas de colectivos.
Estoy buscándola
para que nos sentemos, mate de por medio
y confesarle que la amo
que he vivido triste
pensando que vivir era otra cosa
y no magia, invencible, victoriosa
bailoteando en las polleras largas y azules
de mujeres de viento
o en el rulo sucio, pegoteado
de un niño que se ríe.
Yo sé que anda por ahí
escondiéndose en las esquinas
jugando a la mancha con las estaciones
envolviéndome en mi pintorcito del jardín
trenzando mi pelo, despeinando mi flequillo
y mirando por el hueco
que dejaba algún diente que perdí.
En cierto momento la encontré en algún libro
mientras el sol giraba en el patio de baldosas
o se transformaba en rayo de luz polvoriento
filtrándose por la persiana baja.
Después siguió corriendo y yo seguí
medio encantada medio perdida
y la sorprendí en un disco
que me hizo volar noches enteras
o en el beso de lluvia de mi amor florecido.
Quiero encontrarla y seguir toda encantada
-ya no perdida-
maravillada de su frescura insaciable
y del rojo que deja
en mis labios asombrados.
Magia,
nos toparemos pronto.
Me lo dice algún lunar
de mi agotada lágrima
que entre risas y ajenidades
no cesa de buscarte.
viernes, 18 de septiembre de 2015
Enlace
Volver a la ceniza.
Regar con sudor las puertas de madera.
Pudrirlas.
Quemar el campo, quemar la huerta.
Matar la muerte
y volver, desde la ceniza y el sudor
al vivo verde y violeta
de la ensoñación
de la propia mano creadora.
Y que nada importe,
porque ya no importa todo lo que
alguna vez quemó,
pues he vuelto a la ceniza,
en mi círculo infinito.
Soy la muerte muriendo
renacida otra vez.
Regar con sudor las puertas de madera.
Pudrirlas.
Quemar el campo, quemar la huerta.
Matar la muerte
y volver, desde la ceniza y el sudor
al vivo verde y violeta
de la ensoñación
de la propia mano creadora.
Y que nada importe,
porque ya no importa todo lo que
alguna vez quemó,
pues he vuelto a la ceniza,
en mi círculo infinito.
Soy la muerte muriendo
renacida otra vez.
miércoles, 16 de septiembre de 2015
Los días pasan en esta liviandad tan ajena, distraída.
Me miro los dedos y son dedos de otro, pero no de otra
yo los miro enrojecerse mientras siento mi cuerpo cerrarse y secarse.
Camino, lloro,
las calles son ríos en donde rezo nombres y lugares
donde me pregunto por mis exilios
por mis huidas, por mis marcas.
Busco tus brazos pero hay violencia y soledad
hay preguntas y cristales que se parten
rutinas y cansancio, ganas de otra cosa
de algo vivo, de algo.
No espero, ya ni siquiera estoy en eso
en mantener esperanzas, en futuros cambios
qué se yo.
¿Qué es estar? ¿Qué hay que ser en este mundo?
¿Dónde están los sueños por los que tejía
días y noches de estrategias e imaginaciones?
Hay una taza vacía
que tiene la forma de mi alma
yo la beso, la observo
intento llenarla
de té, de café, de agua
pero no hay nada
sólo la blancura
distante y fría
de un objeto más.
Me miro los dedos y son dedos de otro, pero no de otra
yo los miro enrojecerse mientras siento mi cuerpo cerrarse y secarse.
Camino, lloro,
las calles son ríos en donde rezo nombres y lugares
donde me pregunto por mis exilios
por mis huidas, por mis marcas.
Busco tus brazos pero hay violencia y soledad
hay preguntas y cristales que se parten
rutinas y cansancio, ganas de otra cosa
de algo vivo, de algo.
No espero, ya ni siquiera estoy en eso
en mantener esperanzas, en futuros cambios
qué se yo.
¿Qué es estar? ¿Qué hay que ser en este mundo?
¿Dónde están los sueños por los que tejía
días y noches de estrategias e imaginaciones?
Hay una taza vacía
que tiene la forma de mi alma
yo la beso, la observo
intento llenarla
de té, de café, de agua
pero no hay nada
sólo la blancura
distante y fría
de un objeto más.
viernes, 31 de julio de 2015
Decisión
-¿Qué pasa si hoy, que llueve
me pongo el pantalón más factible
de empaparse?
¿Qué pasa si hoy, con los últimos mangos
compro puchos y no
el almuerzo?
¿Qué pasa si hoy, que estoy tan pesada
me cago de risa de mi cuerpo
de mi atasco, y dejo de darle vuelta?
¿Qué pasa si me planto
y me niego a sentirme títere
de fuerzas que me escupen
desde el pedestal en donde las puse?
¿Qué pasa si me dejo de creer
que todo lo que pasa,
tiene que tener un por qué?
¿Qué pasa si decido que vos sos vos
y yo soy yo
y por tanto, tenemos puentes pero no espejos?
¿Qué pasa si hoy construyo un sueño
parecido a este día
que estoy viviendo?
¿Qué pasa si me niego a llorar
por los muertos
que no me pertenecen?
¿Qué pasa si hoy decido que
quiero hacer otra cosa con el tiempo
que se me ha dado?-
-¡Qué va a pasar! ¡Nada!, ¡Todo!, ¡Lo que hagas!
Que fama tengo, viejo...- suspiró Dios.
lunes, 13 de julio de 2015
Pero solo hay niebla
Espero la lluvia
mis poros la esperan
para llorar a coro
para penar con ella
La tormenta eléctrica
tronando en mi garganta
la tristeza del gris
nublando mi pelo
mis ojos repletos
de ansiedad de las nubes
ay, cielo
espero la lluvia
la tierra está tan seca
se descascaran mis manos
se quiebran mis yemas
alzo mi voz
-llena de viento-
y espero
y tiemblo
y ruego la lluvia.
mis poros la esperan
para llorar a coro
para penar con ella
La tormenta eléctrica
tronando en mi garganta
la tristeza del gris
nublando mi pelo
mis ojos repletos
de ansiedad de las nubes
ay, cielo
espero la lluvia
la tierra está tan seca
se descascaran mis manos
se quiebran mis yemas
alzo mi voz
-llena de viento-
y espero
y tiemblo
y ruego la lluvia.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)