Las cosas siguen pasando
y una sigue haciendo
lo que le parece en cada momento
el fantasma de la duda se asoma
y una barre y estudia y come
y se viste y se toca y no mira
duda y empuja
duda pero empuja
un día sonríe y baila
otro día canta y llora
después goza y no duele
no importa, todo existe.
Otro día es muda, es pared
es abrojo
pegada a otros
pegada al recuerdo.
Al siguiente estalla
pero tiene miedo
después ya sabe
que se enroscó,
que no es cierto.
Un día se despierta
habla con los pájaros
mira a otra mujer
que le sonríe desde una foto
y se va
se pierde
se nace
de nuevo.
Pero una suena
lo sabe
hay una melodía que le nace
desde algún rincón del cuerpo
lo que no descifra
es como decirse a sí misma
que eso que late ahí
no es más que ella
cantando.
Y se lanza
lo grita, lo sacude
después se arrepiente
después se enoja
por retroceder
pero jamás.
Y ahí anda
y se levanta,
se desnuda, se desdice
se mata de risa porque
no importa, todo existe.
Abraza a los perros
duerme con los gatos
se pincha un dedo
y sangra
y otro día se despierta
y se descubre
en los ojos
una planta de luna
creciente
y se va
se pierde
se nace
de nuevo.
jueves, 3 de diciembre de 2015
martes, 24 de noviembre de 2015
llenaluna
la luna me besa
selvático amar
me toca con dedos
de espuma de mar
salvajes mis ojos
la observan girar
yo siento la selva
la luna, el mar
me duermo arropada
en el frío lunar
la selva es un vasto
paraíso de sal
lunes, 16 de noviembre de 2015
qué importa el BlabLAbLa
le rezo a la diosa
ya planté lavanda
ruda y eneldo
ya aprendí de las brujas
que nunca me mecieron
Ví a las sacerdotisas construir liras
con trenzas y cuentos
le rezo a la diosa, la única luz
la luna que refleja al sol en su cintura
la que le pone el cuerpo
la que abre los ríos de la sangre
con entendimiento,
con secreto.
No me sirve tu machodios
que se disfraza de diosa para reinar
No me sirve un dios que no se desangre
sin morir jamaś
No me sirve que traiga rayo
cuando hay huerto, equilibrio, cantar
Le rezo a a diosa
ya viene mi hora
voy a saltar.
ya planté lavanda
ruda y eneldo
ya aprendí de las brujas
que nunca me mecieron
Ví a las sacerdotisas construir liras
con trenzas y cuentos
le rezo a la diosa, la única luz
la luna que refleja al sol en su cintura
la que le pone el cuerpo
la que abre los ríos de la sangre
con entendimiento,
con secreto.
No me sirve tu machodios
que se disfraza de diosa para reinar
No me sirve un dios que no se desangre
sin morir jamaś
No me sirve que traiga rayo
cuando hay huerto, equilibrio, cantar
Le rezo a a diosa
ya viene mi hora
voy a saltar.
jueves, 8 de octubre de 2015
Ritual
La mujer en la sombra trenza su cabello de sol y trigo. Lo trenza con paciencia y agua de lágrima.
Sus manos oscuras de cortes y tierra preñada repiten el movimiento de forma constante,
como pies que caminan, como panza que ríe.
La mujer en la sombra trenza su cabello y se vuelve fuego de magias antiguas.
La trenza la transporta a la frescura del árbol erguido.
Ya no hay sombra en esa mujer.
Nunca hay sombra en la danza entre el sol y el trigo.
jueves, 1 de octubre de 2015
Fantástica
Estoy buscando la magia.
Un día escribí sobre su titilar,
encapsulado en vasos plásticos con café
y paradas de colectivos.
Estoy buscándola
para que nos sentemos, mate de por medio
y confesarle que la amo
que he vivido triste
pensando que vivir era otra cosa
y no magia, invencible, victoriosa
bailoteando en las polleras largas y azules
de mujeres de viento
o en el rulo sucio, pegoteado
de un niño que se ríe.
Yo sé que anda por ahí
escondiéndose en las esquinas
jugando a la mancha con las estaciones
envolviéndome en mi pintorcito del jardín
trenzando mi pelo, despeinando mi flequillo
y mirando por el hueco
que dejaba algún diente que perdí.
En cierto momento la encontré en algún libro
mientras el sol giraba en el patio de baldosas
o se transformaba en rayo de luz polvoriento
filtrándose por la persiana baja.
Después siguió corriendo y yo seguí
medio encantada medio perdida
y la sorprendí en un disco
que me hizo volar noches enteras
o en el beso de lluvia de mi amor florecido.
Quiero encontrarla y seguir toda encantada
-ya no perdida-
maravillada de su frescura insaciable
y del rojo que deja
en mis labios asombrados.
Magia,
nos toparemos pronto.
Me lo dice algún lunar
de mi agotada lágrima
que entre risas y ajenidades
no cesa de buscarte.
Un día escribí sobre su titilar,
encapsulado en vasos plásticos con café
y paradas de colectivos.
Estoy buscándola
para que nos sentemos, mate de por medio
y confesarle que la amo
que he vivido triste
pensando que vivir era otra cosa
y no magia, invencible, victoriosa
bailoteando en las polleras largas y azules
de mujeres de viento
o en el rulo sucio, pegoteado
de un niño que se ríe.
Yo sé que anda por ahí
escondiéndose en las esquinas
jugando a la mancha con las estaciones
envolviéndome en mi pintorcito del jardín
trenzando mi pelo, despeinando mi flequillo
y mirando por el hueco
que dejaba algún diente que perdí.
En cierto momento la encontré en algún libro
mientras el sol giraba en el patio de baldosas
o se transformaba en rayo de luz polvoriento
filtrándose por la persiana baja.
Después siguió corriendo y yo seguí
medio encantada medio perdida
y la sorprendí en un disco
que me hizo volar noches enteras
o en el beso de lluvia de mi amor florecido.
Quiero encontrarla y seguir toda encantada
-ya no perdida-
maravillada de su frescura insaciable
y del rojo que deja
en mis labios asombrados.
Magia,
nos toparemos pronto.
Me lo dice algún lunar
de mi agotada lágrima
que entre risas y ajenidades
no cesa de buscarte.
viernes, 18 de septiembre de 2015
Enlace
Volver a la ceniza.
Regar con sudor las puertas de madera.
Pudrirlas.
Quemar el campo, quemar la huerta.
Matar la muerte
y volver, desde la ceniza y el sudor
al vivo verde y violeta
de la ensoñación
de la propia mano creadora.
Y que nada importe,
porque ya no importa todo lo que
alguna vez quemó,
pues he vuelto a la ceniza,
en mi círculo infinito.
Soy la muerte muriendo
renacida otra vez.
Regar con sudor las puertas de madera.
Pudrirlas.
Quemar el campo, quemar la huerta.
Matar la muerte
y volver, desde la ceniza y el sudor
al vivo verde y violeta
de la ensoñación
de la propia mano creadora.
Y que nada importe,
porque ya no importa todo lo que
alguna vez quemó,
pues he vuelto a la ceniza,
en mi círculo infinito.
Soy la muerte muriendo
renacida otra vez.
miércoles, 16 de septiembre de 2015
Los días pasan en esta liviandad tan ajena, distraída.
Me miro los dedos y son dedos de otro, pero no de otra
yo los miro enrojecerse mientras siento mi cuerpo cerrarse y secarse.
Camino, lloro,
las calles son ríos en donde rezo nombres y lugares
donde me pregunto por mis exilios
por mis huidas, por mis marcas.
Busco tus brazos pero hay violencia y soledad
hay preguntas y cristales que se parten
rutinas y cansancio, ganas de otra cosa
de algo vivo, de algo.
No espero, ya ni siquiera estoy en eso
en mantener esperanzas, en futuros cambios
qué se yo.
¿Qué es estar? ¿Qué hay que ser en este mundo?
¿Dónde están los sueños por los que tejía
días y noches de estrategias e imaginaciones?
Hay una taza vacía
que tiene la forma de mi alma
yo la beso, la observo
intento llenarla
de té, de café, de agua
pero no hay nada
sólo la blancura
distante y fría
de un objeto más.
Me miro los dedos y son dedos de otro, pero no de otra
yo los miro enrojecerse mientras siento mi cuerpo cerrarse y secarse.
Camino, lloro,
las calles son ríos en donde rezo nombres y lugares
donde me pregunto por mis exilios
por mis huidas, por mis marcas.
Busco tus brazos pero hay violencia y soledad
hay preguntas y cristales que se parten
rutinas y cansancio, ganas de otra cosa
de algo vivo, de algo.
No espero, ya ni siquiera estoy en eso
en mantener esperanzas, en futuros cambios
qué se yo.
¿Qué es estar? ¿Qué hay que ser en este mundo?
¿Dónde están los sueños por los que tejía
días y noches de estrategias e imaginaciones?
Hay una taza vacía
que tiene la forma de mi alma
yo la beso, la observo
intento llenarla
de té, de café, de agua
pero no hay nada
sólo la blancura
distante y fría
de un objeto más.
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